Siendo una verdadera fuente de calorías “vacías”, el alcohol tiene muchos efectos de corto y largo plazo sobre el cuerpo. Una noche de excesos, sin embargo, cobra un precio bastante alto a la belleza.

Cansancio y ojeras: El alcohol puede provocar somnolencia, pero la calidad de una noche de descanso es prácticamente inexistente. El abuso de bebidas alcohólicas antes de dormir fragmenta el sueño, haciendo que el individuo se despierte varias veces durante la noche. El día siguiente es aún peor. El alcohol provoca la hinchazón y marcas oscuras debajo de los ojos, dando un aspecto cansado y sin vida al cutis.

Rosácea: Muchos bebedores tienen manchas en la piel y cutis rojiza parecida con la Rosácea, enfermedad crónica que afecta principalmente a las personas de tez blanca. El consumo de alcohol hace que la sangre fluya cerca de la superficie de la piel porque dilata los vasos sanguíneos. Una noche de excesos puede producir enrojecimiento de la piel y el consumo de alcohol prolongado causa enrojecimiento permanente e hinchazón del rostro.

Kilos de más: Una taza de vino (175ml) posee alrededor de 125 calorías, mientras que un vaso de vodka con soda o gin y tónica tiene cerca de 120 (no querrás ni saber cuantas aportan un sencillo cóctel), eso significa que un par de copas poseen valor calórico similar al de las barras de chocolate.

Arrugas Consumir alcohol priva al cuerpo de los nutrientes esenciales de que necesita. Muchas de estas substancias actúan como fuente de oxígeno para el organismo, particularmente para la piel. La deficiencia de oxígeno en la piel la expone a la acción dañina de radicales libres en el medioambiente. Así mismo, el licor también magnifica finas líneas y arrugas preexistentes.

Cabello: El alcohol es un diurético, por lo que causa la deshidratación acelerada. La falta de fluido corporal torna el pelo seco y quebradizo. El consumo excesivo puede reducir los niveles de hierro en el cuerpo, provocando pérdida del cabello.

Celulitis: Muchos especialistas creen que las toxinas de alcohol contribuyen al aumento de la celulitis. El consumo frecuente de bebidas alcohólicas provoca acumulación y retención de líquidos, lo que se manifiesta en la hinchazón de las piernas y el temido aspecto de piel de naranja.

Mal olor: Las personas con resaca tampoco huelen bien. El hígado metaboliza la mayor parte del alcohol, pero de un 5 a 10% deja el cuerpo directamente a través de la respiración, el sudor y la orina.

 Dientes damnificados: Los alcohólicos tienen una mala salud dental. Bebidas que poseen pigmentos colorantes, como los licores, manchan los dientes con el tiempo. El alcohol también irrita la mucosa oral y aumenta el riesgo de infecciones de las encías.
Venas visibles: El enrojecimiento de la piel que se produce por el consumo de alcohol puede empeorar y convertirse en venas prominentes. La dilatación capilar por la ingesta excesiva de alcohol puede llegar a estallar los vasos, dejando visibles venas rojas y moradas, principalmente alrededor de la nariz y en las mejillas.
Uñas débiles: Uñas fuertes y saludables dependen de una ingesta equilibrada de nutrientes y de agua en abundancia, los cuales se agotan con un intenso consumo de alcohol. En algunos casos, tener uñas frágiles también puede reflejar problemas de deficiencia de hierro o en el hígado, enfermedades relacionadas al consumo elevado de alcohol.

 

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